Aullamos, aullamos, aullamos, auuuuuuuuuuuu



sábado, 21 de agosto de 2010

Ninguna limitación agría en vidas azules


Se conocían desde que sus mamás compartieron habitación en el hospital para ver salir esas cabezotas a la luz. Siempre habían jugado juntos; ella le mordía y le tiraba de los pelos; creaban universos infinitos en el jardín; se subían en el mismo árbol a observar pasar los coches por la calle de delante de la casa azul; él le regalaba flores, ella le hacía fotos con su cámara recién estrenada; ella le hacía trencitas en el pelo y él no se quejaba cuando le pegaba grandes tirones. Se dieron su primer beso bajo el árbol que siempre trepaban, luego se casaron y el cura fue Lucy, la hermana pequeña de ella. Los anillos eran dos florecitas formando un circulo, ella se hizo una corona de flores para la ocasión y él se puso una pajarita. Cuando la madre de él se casó con aquel argentino y les dijo que se irían a vivir a Nueva York, pasaron la noche en vela llorando. Hicieron el amor. No podía creer que después de tanto tiempo volvería a verle. Nunca le había querido de la forma que él lo había hecho. Ella nunca se había enamorado. Jugaba. Solo jugaba.

Sentados en el suelo cara a cara, se estuvieron mirando cerca de diez minutos, o tal vez media hora, quién sabe. -Quiero memorizar las facciones que un día metí en mi memoria, esta vez con su eterna adolescencia pero su forma de mujer. (Ella le interrumpe poniendole un dedo en los labios). -Solo tú me conoces. -Cierra los ojos (Pasa los dos dedos suavemente por sus ojos y se los cierra con la cálida yema) (Ella sonríe tímidamente) -Me encanta esa sonrisa tierna que tienes tan pocas veces. Pero también me encanta tu sonrisa pícara habitual. Me envidias, te gustaría sentir por alguien lo que yo siento cuando te miro, verdad? (Tras un silencio no muy prolongado ella abre los ojos) -Sí. -Duele. -Pégame. Quiero sentir dolor. Vamos -No me refiero.. -¡Vamos! (Él le pega una bofetada y ella se ríe) -¡Más fuerte! (Él le pega una segunda bofetada más fuerte) -¡Más! a penas me ha dolido. (La tercera bofetada le deja la cara roja y ella se queda un rato en la posición en que ha recibido el golpe. Después le mira a los ojos.) -Si de verdad me quieres por encima de las demás cosas... mátame... y después... mátate tú también. -¿Estás loca? -Sí. ¿Y tú? (Ella se levanta dejando una marca de sudor en el suelo por su roce con las piernas desnudas. Se dirige a la mesita azul y cuando vuelve le pone en unas tijeras y le aprieta fuerte la mano en señal de que las agarre sin miedo. Después le muestra la parte donde tiene que clavarlas y sigue una linea con el dedo.) -Prométeme que te irás justo después de mi. -Lo prometo. (De repente Lucy, su hermana pequeña, abre la puerta y casi llorando se lanza a los brazons de su hermana). -Fis, es Charly, no sé que le pasa, el ultimo chute le ha sentado mal y ahora... ¡mierda!


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